viernes, 7 de febrero de 2014

Pueden distinguir al padre, hijo y espíritu santo?!


Bodhidharma

Al principio de su búsqueda consideró que mortificando el cuerpo lograría la salvación espiritual. Durante días y a veces durante meses se privó de todo alimento. No pretendía morir sino domar el cuerpo, lograr que debajo de su piel, en ese fondo oscuro de sí mismo para él desconocido, se extinguieran todos los sentimientos y pensamientos que entraran en contradicción con sus ideales de pureza. Como tantos otros buscadores de la verdad en tantas épocas diferentes, creía que la Luz no habitaba en su cuerpo, que su cuerpo en todo caso era un obstáculo para contemplar la Luz. Desfallecido y hambriento, casi al borde de la muerte, se percató de que estaba equivocado. Si la naturaleza le había proporcionado brazos y piernas, vientre y cabeza, él no era quién para aborrecer las señales de su condición humana. Pensó con alegría que igual que en una semilla está oculto el árbol gigantesco, debajo de su piel, en sus huesos y tendones, estaba también oculta la posibilidad de crecer hasta otras dimensiones inexploradas, donde con toda seguridad encontraría la respuesta a tantas preguntas. Se bañó en el río, comió un poco de arroz y se sentó debajo de un árbol. Pretendió que el árbol le refiriera los pormenores de la maravillosa aventura de su espléndida realidad. Quiso que le explicara cómo era viable el prodigio de una diminuta semilla transformada en tan vasta armazón de ramas, hojas, frutos y flores. Se homologó al árbol y conjeturó que dentro de cada hombre había algo similar a una  semilla que le iba a permitir algún día crecer hasta acercarse al cielo.  De repente se dio cuenta que todo estaba dentro del hombre, dentro de su cuerpo: todas sus posibilidades y toda su grandeza. Dentro y no fuera, estaba la Luz. “Todos estamos iluminados desde que nacemos, sólo que lo ignoramos”, pensó.

Bodhidharma no tuvo que conjeturar nada: ya lo sabía. Sabía, porque Buda lo había dicho antes, que la Luz estaba dentro y había que sacarla del lugar en que se encontraba a golpes de voluntad. Se sentó con la vista fija en una pared. Necesitó estar sentado durante nueve años frente a la pared para darse cuenta que tampoco el esfuerzo era imprescindible. “No hay que buscar nada, sino dejar que llegue”, pensó. Sólo es necesario abrirse, como se abre la semilla para dar paso al árbol. A la facultad de abrirse Bodhidharma le dio un nombre: Zen. Sólo tres letras. Como Tao. Tres letras diminutas y silenciosas para permitir que la Luz se abra paso, para facilitar el ascenso de la Luz. Si dices Zen ya estás iluminado. Donde pones tu voz pones tu realidad.

Sin embargo, Bodhidharma no se acogió al símil  de la semilla y el árbol. Ideó otro símil: el del arco y la flecha. El arco puede tensarse con los ojos cerrados, y la flecha, dirigida hacia ningún lugar, da en el blanco. Al símil le buscó otro nombre: koan. Cuatro letras. Siempre pocas letras para mucho resultado.

–¿Qué es un koan? –preguntó el discípulo.

El maestro le dio un puntapié en el trasero.

Y el discípulo se iluminó.

jueves, 6 de febrero de 2014

Desde la entrañas de la locura..

A 06 de febrero de 2014. (Sin)
RESPUESTA A QUIEN CREE QUE ESTOY INFECTANDO CON UN VIRUS LA MENTE DE LAS PERSONAS Y DE QUE CASI TODO ME PAREZCA PECADO…:

Bueno, si la verdad es un virus que infecta y hace libre al hombre, ¡Bienvenido sea! Más la cruda realidad es que la verdad es tan dura que provoca un choque emocional muy grande, ya que estáis infectados por el virus de la mentira, y de la farsa cotidiana. Estáis infectados del virus de la hipocresía, de la esclavitud legal, y a llamar dignidad al trabajo explotador que esclaviza no solo el cuerpo físico, sino que hasta vuestro espíritu está esclavo y es prisionero de toda la clase depredadora de los poderosos de turno, donde se incluyen vuestros ricos, empresarios, políticos, religiosos, periodistas, ONG, etc.


¡Ah! Y no os asustéis ni os alarméis, ni os sorprendáis tanto, de que casi todo os parezca pecado, porque NO lo sería, si todo NO lo hubieseis corrompido desde hace muchas generaciones, y como es tan natural, ahora después de miles de años llamándole bien al mal, y llamándole mal al bien, ahora es muy lógico y hasta supuestamente racional, que la verdad os parezca una mentira, y que las mentiras sociales, políticas, económicas, religiosas, etc., a las que os habéis habituado desde muchas generaciones atrás, os parezcan que modernizarlas y evolucionarlas, sean lo mejor que os haya pasado en la vida, lo más supuestamente racional, lo más adelantado, lo no va más, y lo que os hará más felices y libres. Y la cruda verdad, la verdad que cuando llueve pisa en mojado, porque no puedes comprarte otros zapatos. La verdad que cuando hace frio, se acuesta y se levanta, con los pies adormecidos. La verdad que cuando se está sin trabajo esclavo (Porque el trabajo digno no existe en este mundo) hace sentir hambre en la barriga y evaporarse tu casa. La verdad de descubrir que todos nuestros tejidos sociales donde se asientan nuestros supuestos bienestares institucionales oficiales, son una tela podrida que se disputan a tirones los depredadores de las especies humanas, etc... Sin embargo, estas supuestas verdades tan solo las descubren a quien les toca vivirlas, a los demás, a los que supuestamente seguís siendo libres y felices, seguís muy contentos con lo que sois, con lo que hacéis, y con la potestad de pensar que los que se quejan de que estamos viviendo en una gran mentira de esclavitud social, somos unos locos, unos mentirosos, unos enfermos, o unos rebeldes, o unos antisociales, por no conformarnos con vivir esta farsa cruel, morbosa y sádica, de esclavitud voluntariamente feliz.

¿Entendéis algo de lo que digo? ¿De verdad comprendéis lo que digo? ¿Y si lo entendéis o comprendéis, que hacéis para NO colaborar y ser unos trabajadores, unos lacayos, unos perros fieles, unos capataces de los corruptos de este mundo? ¿Sois felices siendo todo esto? ¡Si sois supuestamente felices haciendo todo esto, es porque no sabéis que significa lo que es la verdadera felicidad! ¡Si os veis realizados como seres humanos siendo todo esto, es que NO pertenecéis a la especie humana racional! ¡Porque existen varias especies humanas, pero solo una de ellas es racional, las demás imitan y fingen, copian, etc., algunos estados de racionalidad, pero realmente no saben lo que es ser racional, ni lo que se siente al ser racional, porque esta herramienta de la evolución y de la perfección, porque este sentimiento y emoción espiritual, no se ha desarrollado en su ser, no se encuentra en su estado evolutivo, o sea, que no existe para ellos, porque no tienen desarrollada esta nueva, y más elevada, y sutil dimensión de la comprensión y discernimiento, y capacidad para distinguir el bien y el mal! ¡Esta también es una cruda realidad de una verdad, que no todos la perciben siquiera, pero que no por eso, deja de ser cierta, ni por eso quiera decir que no existe!

¿Entendéis a que me refiero? ¿Comprendéis a que me refiero? ¡NO os preocupéis si sois estudiados, si NO sois analfabetos, y que NO me comprendáis o entendáis, y NO es debido a la comprensión de la lectura! ¡Porque si NO sois analfabetos y, o bien no queréis o no deseáis, o, NO comprendéis y NO entendéis, lo que es la verdadera racionalidad, es que sois seres humanos irracionales! ¡Veis qué fácil es comprender porque cuando un ser racional, trata de despertar de sus sueños de supuesta y conforme, feliz esclavitud, o, luchar por unos ideales de bien común, y, luchar ideológicamente para que las utopías dejen de serlo, existen unos seres humanos que se ríen de ellos, se burlan, los tachan de ignorantes, analfabetos, locos, rebeldes, etc., y gustosamente participan en su persecución a todos los niveles, encarcelamiento, tortura, y muerte! ¡Todo esto ocurre porque existen seres humanos como vosotros! ¡Todo esto ocurre porque aunque lo neguéis existen especies humanas irracionales! ¡Y los seres humanos irracionales no creen en Dios, ni que Dios exista! ¿Puede un perro creer en Dios? ¿Puede un gato creer que Dios existe? ¿Puede un mono, un gorila, un  chimpancé, por muy inteligente que sea, o muy evolucionado que sea, creer que Dios existe, y que existen unas Promesas de Dios para convertir nuestro mundo en un Paraíso (Reino de Dios)?

¡Con estas cosas, ya os estoy explicando, ¿el por qué? de que muchos no creen en Dios, y que piensen que Dios y sus Promesas, y, Mandatos, sean una invención y una fantasía!

¿Seguís sin entender lo que os digo?

¿Seguís sin comprender lo que os digo?

¡Pues no os preocupéis, porque jamás lo llegareis a comprender y a entender, y, mucho menos a aceptar! 
Cristo Maestro Andar.

martes, 4 de febrero de 2014

¿Existe dios?

Un día por la mañana, un hombre se acercó a Buda y le preguntó:
-¿Existe Dios?
Buda miró al hombre un momento y le dijo:
-Sí.
El hombre no podía creérselo, porque había oído que Buda no creía en Dios. Ahora bien, ¿cómo interpretar aquel sí?.
Por la tarde vino otro hombre y preguntó lo mismo:
-¿Existe Dios?
Y Buda dijo:
-No, en absoluto.
Al llegar la noche, vino un tercer hombre, se sentó delante de Buda y le preguntó:
-¿Me dices algo sobre Dios?
Buda le miró, cerró los ojos y permaneció en silencio. El hombre también cerró los ojos. Ambos estuvieron sentados en silencio durante media hora; el hombre tocó los pies de Buda y dijo:
Gracias por tu respuesta y se alejó.
Ananda uno de sus discípulos y primo de Buda no podía comprender que hubiera dado tres respuestas diferentes y dijo que debería pensar en sus discípulos o se volverían locos.
Buda respondió:
-Debes recordar una cosa. En primer lugar, esas preguntas no son tus preguntas; esas respuestas no te han sido dadas a ti. ¿Por qué entras en esto? No tiene nada que ver contigo. Ha sido entre esas tres personas y yo.
Ananda dijo:
-Puedo entender eso. No son mis preguntas y tú no me has respondido. Pero tengo oídos y puedo oír; he oído las preguntas, he escuchado las respuestas. Y las tres se contradicen..
Buda dijo:
-Piensas en la vida en términos absolutos, ése es tu problema. La vida es relativa. Para el primer hombre, la respuesta es sí; la respuesta tiene que ver con él y con las implicaciones de su pregunta, de su ser, de su vida. Ese hombre al que le he dicho que sí era un ateo; no cree en Dios, y yo no quiero apoyar su ateísmo. Va proclamando por ahí que Dios no existe. Pero incluso si te dejas un pequeño espacio para explorar… tal vez en ese espacio exista Dios. Puedes decir con absoluta certeza que no hay Dios cuando has explorado la totalidad de la existencia. Y eso sólo es posible al final, y ese hombre simplemente creía que no hay Dios, pero no tenía la experiencia existencial de que Dios no existe. Mi sí era en relación con su persona, con su personalidad. La misma pregunta de otra persona habría recibido otra respuesta.
Y eso es lo que ocurrió cuando dije "no" a esa segunda persona. La pregunta era la misma, pero el hombre que las pronunciaba era diferente. Es relativo. El segundo hombre era tan "tonto" como el primero, pero estaba en el polo opuesto. Él creía en la existencia de Dios, y había venido aquí para que yo refrendara su creencia. Yo no refrendo las creencias de nadie, porque las propias creencias son el obstáculo.
Por último el tercer hombre vino sin creencias. No me ha preguntado "¿Existe Dios?, NO. Ha venido con el corazón abierto, sin mente, sin creencias, sin ideologías. Era un hombre sano, inteligente. Me ha preguntado "¿Puedes decirme algo sobre Dios?" No estaba buscando que alguien apoyara su sistema de creencias, no estaba buscando una fe, no estaba preguntando con una mente llena de prejuicios. Y me ha preguntado por mi experiencia.
He podido ver que ese hombre no tenía creencias en un sentido o en otro, es una persona inocente. Con una persona tan inocente, el lenguaje pierde sentido. Sólo el silencio sirve como respuesta. De modo que he cerrado los ojos y he permanecido en silencio. De esta forma ha comprendido mi respuesta, que Dios no es una teoría, una creencia con la que puedes estar a favor o en contra. Por eso me ha dado las gracias por la respuesta.
Ha recibido la respuesta de que el silencio es estar con Dios; no hay otro dios que el silencio. Y se ha ido tremenda mente satisfecho, contento. Ha encontrado la respuesta. Yo no he dado respuesta, él la ha encontrado…

El monje irreverente

Esta vez el día está amarillo, como una pústula brillante, gorda y sólida.
El cielo mudó su ilusión de pureza y está sucio, tanto que el aire tiene color amarillo, sí, veo el aire revolotearse, contorsionarse sobre la ciudad, como si fuera una serpiente decapitada; siempre creí que el viento era libre, pero ahora que lo veo siento que sufre y que ahora que no es invisible comprendo que está maldito a observar toda la desgracia humana, solo y sin descanso, migrando de un lugar a otro, arrastrándose entre muros de concreto y sobándose sobre las mejillas amarillas de gente mugrienta y apestosa. Pobre aire, yo quería ser como él.
Las calles están llenas de agua amarilla, como un río de orina fétida y espesa, serpenteando entre muros pintarajeados de escenas sucias, obscenas y decadentes, con formas que revelan el alma del citadino acostumbrado a trabajar duro, hasta volverse amarillo y perder la vida tratando de ganarse una mugrosa tortilla hecha de maíz.
Que mal día, la gente lleva lentes oscuros para ocultar sus ojos a los demás, pero es evidente que sus ojos también están amarillos, muertos, descansando sobre unas bolsas verdesoscuras casi gangrenadas.
El ambiente de la ciudad es tan insoportable que hasta la noche es espesa, pesada, llena de luz amarilla, hasta la luna está amarilla, sin duda también enfermó de ser mudo testigo de tanta estupidez y no le queda más vomitarnos su luz amarilla para tratar de consolarnos y hacernos menos desgraciados…
Hoy el día estuvo amarillo, saber si seré mañana…

Realidad histórica...

Realidad histórica...