miércoles, 9 de septiembre de 2015

Y entonces Dios para que? (si el "para que" te resulta importante deberías preocuparte)

El como lleves tu vida, las desiciones que tomes, el como trates a las personas; tus éxitos, logros, fracasos, desafíos, desatinos, errores, victorias, lecciones, conocimientos, deudas morales, tu rectitud y tu actuar dependerá únicamente de tu persona; 

Dios (en caso de que exista) te ha dotado de un libre albedrío que te proporciona un poder inimagiblemente vasto y un sin fin de opciones que convergen en ti. De nuevo, de ti dependerá que esas desiciones te lleven a buen termino.

En todo caso, exista o no, el libre albedrío es incuestionable. 

Ahora, suponiendo que ni usted ni yo, nos preguntásemos sobre el existir de este ser más allá de la realidad cognoscible, esta capacidad de decidir seguiría acompañando nuestra existencia.

Es decir, sin usted basar su vida en la existencia de dios (ni proponerselo siquiera por que recuerde que ni siquiera se lo pregunta), estoy seguro que seguiría tomando las mismas desiciones que hasta ahora lo han guiado. Trataría de igual forma de ser un buen padre, una buena alumna, (cualesquier rol en el genero que guste), una persona funcional en la sociedad en la que viviese, buscaría de una u otra forma su bienestar y quizá indirectamente como hasta ahora, el bienestar de alguien más, con todo y las opciones que ello acarrea.

Se equivocaría, cometería quizá los mismos errores que todos cometemos alguna vez; sufriría, reiría, experimentaría gozo, quizá desesperanza y quizá plenitud.

En pocas palabras tanto usted, como yo, no dejaríamos de ser quienes somos, por que alguien nos vigila sin intervenir.

Y entonces hago la pregunta : Dios para que?

Si en su mente, rapidamente asaltan las dudas y los temores, queriendo justificar lo que todas luces no quiere ser conocido, ni justificado, ni defendido por nadie, entonces me preocuparía.

Ha basado su vida en un falso libre albedrío.
Usted no es libre de ser pleno, ni de descubrirse, ni de autorealizarse como ser humano.

Entonces usted necesita a Dios en su vida, para continuar. Usted necesita ser vigilado, para tomar buenas desiciones. Usted necesita aprobación para ser feliz, y aún más que aprobación necesita permiso para si quiera considerarse de alguna manera importante.

No le puedo desear un mal a alguien, que ya ha elegido el peor de todos. Condenarse y rendirse, sin que nadie le apunte con un arma.

Por una humanidad  libre.
La razón sobre la fe.

martes, 1 de septiembre de 2015

Cual dios!?

PREDICADOR: Hermana, sí, hermana, a ti me dirijo, hermana.
MUJER: ¿A mí?
PREDICADOR: Sí. A ti misma, hermana.
MUJER: Pues dígame en qué puedo servirle.
PREDICADOR: Sólo quiero, hermana, que me respondas una pregunta. Sólo una.
MUJER: ¿Y qué pregunta será ésa?
PREDICADOR: Hermana… ¿crees en Dios?
MUJER: ¿En Dios?... Bueno, eso depende.
PREDICADOR: ¿Cómo que depende?.. ¿Depende de qué?
MUJER: Depende de a cuál dios se refiera usted.
PREDICADOR: Te repito mi pregunta, hermana: ¿tú crees en Dios?
MUJER: Y yo le repito mi respuesta: depende de qué dios se trate.
PREDICADOR: Pero, ¿cómo que de qué Dios?... ¡Hay un solo Dios!
MUJER: Seguramente hay uno solo, sí. Pero hay muchas, muchísimas religiones y cada religión piensa que su dios es el único. Los egipcios adoraban a Amón Ra, los
babilonios a Marduk, los griegos a Zeus, los romanos a Júpiter…
PREDICADOR: Hermana, esos no son dioses. Son ídolos del pasado.
MUJER: Pues, póngalo en el presente y se complican más las cosas. Si usted es musulmán, cree en Alá. Si es judío, cree en Yavé. Si es cristiano, en Jesucristo. Si es
hindú, en Brahma. Si es animista o saibabista o rastafari… Cada quien tiene su dios. ¿Entonces?
PREDICADOR: La Biblia dice que el único Dios verdadero…
MUJER: Eso dice la Biblia. Pero el Corán dice otra cosa. Y los Vedas otra. Cada quien tiene su libro. Escuche señor. Yo no sé cuál será el dios verdadero. Pero sí sé cuáles son los dioses falsos: Si tu dios necesita sacrificios, ayunos, penitencias, ofrendas de sangre… Ese no es dios, sino un sádico. Si necesita que le supliquen, que le imploren, que le repitan mil veces las mismas oraciones… Ese no es dios, sino un sordo. Si guarda silencio mientras unos despilfarran y otros mueren de hambre, ése no es dios… Sino un agente del Banco Mundial o del Fondo Monetario. Si tu dios es varón y desprecia a las mujeres y las pone en segundo plano, ése no es dios… sino un machista. Si condena a los homosexuales y a las lesbianas, ése no es dios… Sino un inquisidor. Si tiene preparado un infierno para torturar a la gente por sus pecados, ése no es dios… Sino Pinochet o Hitler o Stalin. Si permite invadir países, bombardear ciudades, hacer guerras santas o guerras preventivas, ése no es Dios… Sino el Diablo.
MUJER: Por eso, dime primero cuál es tu dios y después te diré si creo en ese dios.