martes, 11 de noviembre de 2014

De Guarrita Coyotezca

El tácito de amores (una historia real)

   Esta es una historia de esas que no tienen nombres de una de esas malas decisiones que tomamos a veces las mujeres.  Una historia de una amiga que me acordé por casualidad mirando fotos viejas de mis días de secundaria y a la que fui a  visitar ayer.

   Fue el verano del año 2000 que yo iba a la casa de una amiga todos los días, nos juntábamos ahí para ir a la playa y a veces nos quedábamos hasta la noche en la vereda hablando de música, chicos que nos gustaban, carreras que podíamos seguir, plata. 

    Había un chico frente a la casa de mi amiga que siempre estaba trabajando en el hogar y que vivía con unos ancianos. Se notaba que este muchacho se la pasaba todo el día trabajando en esa casa; pintaba, cortaba el césped, limpiaba las tejas. En fin, el pibe hacía de todo ahí y mi amiga le había echado el ojo asique una de las últimas noches que estuve con ella me dijo que le gustaba este chico.
   Pasó un mes, las otras chicas salían a los boliches todas las noches de verano pero yo no. Y un día mi amiga apareció con un novio, un pibe que era un desastre, pero a ella le gustaba asique no le dije nada.

   Una noche estábamos reunidos en su casa porque íbamos a hacer unas pizzas y entró el padre de mi amiga que era un hombre de campo, un tipo muy sencillo que nunca abría la boca para nada. Este señor vivía peleado con sus hijos, lo odiaban… No sé por qué, pero ahora que lo veo en prespectiva creo que el problema era que este tipo era muy trabajador y los hijos le habían salido vagos.   

   Entonces en un momento de la reunión surgió el tema del vecinito y este novio de mi amiga se puso celoso y le dijo al padre de la chica algo así como: ¨ Pero no me la van a robar porque acá está don XXXX para vigilármela ¨.

    El padre lo llamó a este novio hasta la ventana, señaló la casa del vecino y le dijo: ¨Mirá la ventana, el portón, el paredón, el césped de esa casa. Todo eso lo hizo el pibe ese, pinta bien. El portón le quedó reluciente. A vos no se te puede pedir nada.¨

   De comedida que soy me acerqué a la ventana para ver y vi que era como el viejo decía, al muchacho de enfrente le había quedado la casa reluciente. Había pintado todos los marcos de las ventanas, el portón, el paredón, limpiado las tejas, pintado los rejas, todo. 

   De a poco fueron acercándose todos a la ventana para ver y la verdad es que este muchacho había hecho un muy buen trabajo en esa casa. Comenzó un silencio como de un minuto que pareció mucho más, porque todas las chicas de ahí sabíamos que ninguno de estos chicos sabían cambiar un picaporte.  

   Entonces este novio dijo algo como para tratar de desviar la atención y el padre dijo: ¨La verdad es que no me molestaría tenerlo de yerno a ese¨.

      Pasaron años, yo fui a la universidad, me casé, tuve un hijo y anoche nos volvimos a reunir en la casa de esta amiga. Y en un momento le pregunté por su novio y me dijo que ese la había dejado hace años y le pregunté: 
- ¿Y el vecino de enfrente?
- De vez en cuando lo veo.

Y como estaba cerca de la ventana miré hacia la casa del vecino y vi que la casa seguía estando tan hermosa y lustrosa como esa noche hace más de diez años. Asique le dije:
- Yo que vos me apuro loca porque tipos así hay pocos y te lo van a afanar.

- Ya me lo robaron unas cuantas- Dijo, puso las manos sobre la mesa a la que estaba sentada y siguió :- Pero no me animo a ir a decirle nada.

Mi marido y yo nos miramos, y después lo miré al padre de mi amiga que justo estaba ahí en la cocina. El hombre me miró y me hizo un gesto como de resignación, como diciéndome: ¨¿Qué se le va a hacer¨ con una mirada.

Entonces me di cuenta que ella no había cambiado nada en todo ese tiempo, seguía con la idea de ir a boliches y pasarla bien con un montón de esos tontos que son unos inútiles. Y otra vez hubo uno de esos silencios en los que nadie dice nada,  mi amiga agachó la mirada y después trató de cambiar de tema, pero todo estaba claro, había perdido la oportunidad de su vida por irse de fiesta con un montón de vagos.

Después de eso no hubo más sonrisas, fue algo triste verla tratando de cambiar de tema y escucharla hablar de sus salidas con la mirada un poco gacha.  Asique cuando me iba le dije: ¨Andá a hablarle al vecino ese que los años pasan¨

No estoy segura de que me haga caso, pero espero que se avive, porque los buenos hombres son los últimos en conseguir pareja y nunca vienen o aparecen de la nada, hay que atraparlos. 

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