Cada religión tiene su mito de la creación.
Las religiones fueron dando forma a la ciencia con su fuerza bruta, cuando nuestra comprensión de la naturaleza era bastante simple.
Hoy en día, no es relevante para la ciencia si ellos abandonaron o no la creencia en un universo geocéntrico y una cúpula que rodea la tierra y divide las aguas, ni si todavía creen que la diversidad biológica fue diseñada por su deidad de preferencia.
No importa más, porque la investigación ha sustituido a la revelación.
La evidencia es relevante para las ciencias.
Las ciencias están llenas de ideas, que son falsificadas en el tamiz de la naturaleza, descartando aquellas que no lograron describir y predecir correctamente las características de la naturaleza.
Aquellas pocas ideas que tienen el poder predictivo y explicativo sobre vastos aspectos de la naturaleza, son luego Teorías científicas.
Teoría de la Evolución como una preocupación religiosa.
Incluso en el siglo 21, hay algunos creyendo en una Tierra plana o en una cosmología geocéntrica, o en una creación especial de los diversos animales, ya que eso está (todavía) escrito en sus historias, susurradas por los dioses hace mucho tiempo, cuando exactamente ese era el conocimiento común de la época.
Las ideas religiosas son muy resistentes, ya que se supone que son emitidas por los mismos dioses, dicen los humanos que las fomentan. Esas ideas quedan escritas en los textos religiosos mientras nuestro conocimiento avanza, y no se pueden cambiar... aunque pueden modificar su interpretación, perdiendo el significado literal y adquiriendo un uno alegórico en su lugar.
Pero, cuando la teología ha fijado el significado de esas palabras para justificar alguna otra teología o dogma, nuevos significados no son fáciles de tragar. Ahí es cuando intervienen los apologistas y los tergiversadores profesionales entran en juego, tratando de torcer la naturaleza para encajarla en su revelación.
Corporaciones lobistas enteras se dedican a torcer y sembrar dudas en las teorías científicas establecidas (desde la cosmología a la geología y la biología), para mantener la brecha entre la palabra santa y la naturaleza de un tamaño manejable, evitando la disonancia cognitiva en la mente de sus creyentes.
La próxima vez que oigan "los lobos y los perros y coyotes siguen siendo cánidos" o _"Eso no es evolución, no dejan de ser bacterias, ¿verdad?"_ simplemente recuérdenle que nosotros seguimos siendo simios.
Eso es la evolución, para esta naturaleza, sus dioses pueden no estar de acuerdo.
Allá ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario