INQUISICIÓN PROTESTANTE:
(Basado en la Obra: “La Inquisición Protestante: Reforma, Intolerancia y Persecución”, de Dave Armstrong).
Responsabilidad y declaración de intención: “Es desafortunada la situación en la que el “marcador del escándalo religioso” necesita ser nivelado, rescatar a los esqueletos menos conocidos del clóset, sacarlos de la oscuridad, examinarlos y exponerlos. No me causa placer el escarbar en estos desagradables sucesos, pero es necesario, por honestidad y por una justa valoración histórica”.
Los hechos históricos son lo que son y la mayoría de los Protestantes y Católicos no son conscientes de los siguientes acontecimientosy creencias, mientras que por otro lado, siempre escuchamos acerca de la “vergonzosa y escandalosa” Inquisición Católica, pero nunca de la Inquisición Protestante.
a). Johan von Dollinger:
En la Historia no hay nada más incorrecto que aseverar que la Reforma Protestante fue un movimiento a favor de la Libertad Intelectual. La verdad es que fue todo lo contrario. Para los Luteranos y Calvinistas, es cierto, representó su Libertad de Conciencia, pero el concederles esto a los demás, es falso, no mientras ellos dominaran la escena. La eliminación completa de la Iglesia Católica y de todo lo que se les oponía en su camino fue considerado por los Reformadores Protestantes como algo perfectamente natural. (Hartmann Grisar, VI, 268-269; Jhohan von Dollinger: Kirche und Kirchen, 1861, 68).
b). Preserved Smith:
Si alguien todavía alberga el típico prejuicio de que los primeros protestantes eran más tolerantes, debe ser desengañado. Salvo por algunos dichos liberales de Martín Lutero, correspondientes a sus primeros años cuando carecía de influencia, es casi imposible encontrar algo en los Reformadores Protestantes a favor de la Libertad de Conciencia. Tan pronto como tuvieron a su alcance el poder para dominar, lo ejercieron. (Smith, 177).
c). Hartmann Grisar:
Zúrich, el Estado-Iglesia de Huldrych Zwinglio (1484-1531), se desarrolló tanto como Martín Lutero lo hizo. Johannes Ecolampadio (1482-1531) en Basilea, Suiza y el sucesor de Huldrych Zwinglio (1484-1531), Heinrich Bullinger (1504-1575), fueron destacados represores. El nombre de Jean Calvino (1509-1564) es sinónimo de Tiranía e Inquisición Religiosa, mientras que la tarea de entregar a la posteridad su dura doctrina de la coacción religiosa fue llevada a cabo por Théodore de Beza (1519-1605), en su famosa obra, “El Deber de los Magistrados para Castigar a los Herejes”. Los anales de la Iglesia de Inglaterra o Iglesia Anglicana fueron, del mismo modo, en sus comienzos, escritos con sangre. (Hartmann Grisar, VI, 278). Los Reformadores como Martín Lutero (1483-1546), Huldrych Zwinglio (1484-1531), Philipp Melanchthon (1497-1560), Jhon Knox (1510-1572), Théodore de Beza (1519-1605) y en forma especial Jean Calvino (1509-1564), fueron tan intolerantes al disentimiento, como la Iglesia Católica Apostólica Romana lo fue. (Cross, 1383). (“La Contradictoria Posición de los Protestantes ante “La Polémica de la Inquisición” (“The Double Standard of Protestant “Inquisition Polemics”” de John Stoddard).
La persecución religiosa, por lo general, continúa hasta que una o dos causas emergen para reprimirla. Una de estas causas es la noción escéptica de que todas las religiones son buenas o válidas, haciéndolas iguales. La otra causa es tener un esclarecido espíritu de tolerancia, con el fin de promover la opinión sincera inspirada por la convicción de que es inútil obligar a practicar alguna religión. Desafortunadamente, este espíritu de tolerancia es de lento crecimiento y nunca ha sido notorio en la historia. Los hechos son olvidados por los Protestantes, ellos promueven relatos que hielan la sangre acerca de la Inquisición Católica y de las Atrocidades cometidas por los Católicos, pero, “¿Cuánto saben los Protestantes acerca de las Atrocidades Protestantes en los siglos que sucedieron a la Reforma Protestante?”. Si, los Protestantes son bien conocidos por cada estudioso de la historia. Ahora, aceptando sin conceder, que todo lo que se dice con frecuencia de las persecuciones católicas fuese cierto, los Protestantes no tendrían ningún derecho a denunciarlas, como si esto fuese una característica exclusiva de los Católicos. Las personas que viven en casas de cristal, no deberían arrojar piedras a los demás.
Es incuestionable que las figuras más relevantes del Protestantismo: Martín Lutero (1483-1546), Jean Calvino (1509-1564), Martín Bucero (1491-1551), Huldrych Zwinglio (1484-1531), Philipp Melanchthon (1497-1560), Théodore de Beza (1519-1605), Jhon Knox (1510-1572), Thomas Cranmer (1489-1556), Nicholas Ridley (1500-1555) y el Rey de Inglaterra Enrique VIII (1491-1547) defendieron el derecho de las autoridades civiles para castigar el crimen de Herejía y Blasfemia. El filósofo, escritor y pedagogo francés Jean Jacques Rousseau dice con exactitud: “La Reforma fue intolerante desde su cuna, y sus autores, tiranos universales”. El filósofo, sociólogo y matemático francés Augusto Comte, fundador del Positivismo escribía así: “La intolerancia del Protestantismo no fue menos tiránica que aquella que se le achaca al Catolicismo”. (“Filosofía Positiva”, IV, 51). Lo que hace, sin embargo, a las persecuciones protestantes de manera especial repugnantes es el hecho de que eran por completo incompatibles con las doctrinas fundamentales del Protestantismo, “¡El derecho a la interpretación personal en materia religiosa!”. “¡Nada puede ser más absurdo y sin sentido que primero afirmar que uno puede interpretar la Biblia a su antojo, para después torturar y matar por haber hecho eso mismo!”.
Tampoco debemos olvidar que los Protestantes fueron los agresores, al igual que los Católicos. El Protestantismo trataba de destruir a la Iglesia Católica, que al tiempo, cumplía 1500 años de existencia, para reemplazarla con algo nuevo, inexplorado y revolucionario. Los Protestantes, luchaban por un credo que ya comenzaba a desintegrarse en hostiles sectas, cada una de las cuales, al obtener ventaja sobre las demás. Toda persecución religiosa es negativa.
En todo caso, el argumento de que, las persecuciones por Herejía, perpetrados por los Católicos, constituyen una razón por la que no se debe entrar en la Iglesia Católica, no tiene una partícula de mayor fuerza que un argumento similar construido en contra de la entrada en la Iglesia Protestante. Ambos han merecido culpa en este sentido, y lo que se aplica a uno se aplica también al otro. (Stoddard, 204-205, 209-210).
“Los Reformadores heredaron la doctrina de la persecución de su Iglesia madre y la practicaron hasta donde tenían el poder para hacerlo. Combatieron la intolerancia con intolerancia. Se diferenciaron de sus oponentes en grado y extensión, pero no en el principio de la intolerancia. Quebraron la tiranía del papado y abrieron así el camino para el desarrollo de la libertad religiosa, pero negaron a otros la libertad que ellos mismos ejercían. Los gobiernos protestantes en Alemania y Suiza excluyeron, dentro de los límites de su jurisdicción el Catolicismo Romano de todos sus derechos religiosos y civiles y tomaron posesión exclusiva de sus iglesias y conventos y otras propiedades. Ellos desterraron, encarcelaron, ahogaron, decapitaron, ahorcaron y quemaron a anabaptistas, antitrinitarios y otros disidentes”. (Philip Schaff, “History of the Christian Church”, Vol.8, “Protestant Intolerance” (Intolerancia Protestante), p. 700-800).
El Siglo XVII: Samuel Rutherford, Jhon Milton, Jhon Locke:
La tradición de intolerancia entre los Protestantes no se extinguió pronto, de acuerdo al historiador protestante Owen Chadwwick: “La hábil defensa de la persecución durante el s. XVI se dio por el Presbiteriano Escocés Samuel Rutherford”. (A Free Disputation Against Pretended Liberty Of Conscience, 1649). (Chadwick, 403). Jhon Milton y John Locke, “esclarecidos” Protestantes, argumentaron a favor de la tolerancia pero excluyendo a los Católicos y a Ateos, el primero en su “Aeropagitica” (1644) y el segundo en su “Cartas sobre la Tolerancia” (1689). (Cross, 1384).
Los perseguidos convertidos en perseguidores:
Los llamados “Padres Peregrinos” (en inglés “Pilgrims”) eran cualquier cosa menos gentiles creyentes buscando un lugar para libremente practicar su culto. Al contrario, aunque deberían de haber sido más humanos por haber sufrido persecución, ellos mismos empezaron a perseguir a otros apenas pudieron. Instalaron un régimen de terror al empezar a perseguir a todo creyente de otra religión. Aún más los primeros Colonizadores Puritanos de Plymouth y los Puritanos de Massachusetts se peleaban sin cuartel y se unieron solo para matar a los Indígenas y a personas de otras sectas tales como los Cuáqueros.
Una de las muchas ironías tragicómicas de la Revolución Protestante es el hecho de que incluso los Perseguidos Protestantes fallaron para ver la luz: “A menudo, la resistencia a la Tiranía y la demanda de Libertad Religiosa se combinan, como en la Revolución Puritana en Inglaterra, y los victoriosos, habiendo logrado la supremacía, implementan una nueva tiranía y una nueva intolerancia”. (Harkness, 222).
Multitud de inconformes huyeron de Irlanda e Inglaterra hacia América del Norte y el Caribe; lo que es sorprendente de este hecho es que, después de sus experiencias, esos fugitivos no aprendieron la lección de tolerancia y no le otorgaron libertad a aquellos con quienes diferían. Cuando se encontraron ellos mismos en la posición de perseguidores, fueron aún más duros que lo que vivieron como perseguidos. Entre los que atacaron estaba la Sociedad de Amigos, mejor conocidos como Cuáqueros. (Stoddard, 207).
Los Primeros Visitantes Cristianos (tanto Católicos como Protestantes) que llegaron al recientemente “descubierto” Continente de América (Continente el cual ya había sido descubierto y poblado por miles de personas decenas de miles de años antes) lo hicieron con el propósito de: “LLevar el Evangelio hacia esas partes del mundo, y para levantar una fortaleza contra el reino del Anticristo”. (Primer Gobernador John Winthrop, de La Bahía de Massachusetts).
Historia Sangrienta del Protestantismo:
El principio que la Reforma Protestante había sostenido durante sus primeras fases, el derecho a la libre interpretación, fue por completo rechazado por los Líderes Protestantes, como lo hicieron los Católicos desde su principio. La tolerancia fue menor después de la Reforma Protestante que antes de ésta. (Will Durant, 456; referring to the year 1555).
El Protestantismo estuvo plagado de disensión desde el principio, aunque sea una religión que hace hincapié en el Individualismo y la Conciencia, no pudo estar exenta de esas contrariedades y promover el mutuo respeto. El mito de la magnanimidad protestante y la coexistencia pacífica (sobre todo en los inicios), sin duda muere una vez que se pasa del dicho al hecho. En las ciudades tomadas por el Protestantismo, los Católicos tenían que abandonarlas dejando en ellas todas sus posesiones o convertirse al Protestantismo, si se les descubría celebrando la misa eran castigados con la muerte. La Persecución de Paganos y Brujos realizada por los Protestantes se conoció como la “Caza de Brujas” y provocó la muerte de millones de personas en los Países Protestantes de Europa y América. Janssen argumenta con muchas pruebas en su “Historia del Pueblo Alemán” que una gran responsabilidad por la Caza de Brujas en Europa y América recae sobre los Reformadores Protestantes.
En Inglaterra se contrató a “Buscadores de Brujas”, también llamados “Punzadores”, que recibían una buena gratificación por cada mujer que entregaban para su ejecución. No tenían ningún aliciente para ser cautos en sus acusaciones. Solían buscar las “Marcas del Diablo” (“Cicatrices”, “Manchas de Nacimiento” o “Nevi”) que, al pincharlas con una Aguja, no producían dolor ni sangraban. Una simple inclinación de la mano solía producir la impresión de que la aguja penetraba profundamente en la carne de la Bruja. Cuando no había marcas visibles, bastaba con las “Marcas Invisibles”. En las galeras, un punzador de mediados del s. XVII confesó que “había causado la muerte de más de 220 mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de 20 chelines la pieza”.
La Reforma Protestante trajo condenas más duras contra aquellos comprometidos en actos homosexuales. Francia castigaba la conducta homosexual con pérdida de los testículos en la primera ofensa, pérdida del pene en la segunda ofensa, y muerte en la Hoguera en caso de una tercera ofensa. En Dinamarca (se mostró la intolerancia más intransigente y sanguinaria del Luteranismo (Protestantismo)), según los cálculos más fidedignos, hubo un total de 2000 procesos por Brujería y 1000 ejecuciones, en Suecia unas 300 ejecuciones por Brujería y en Islandia 115 ejecuciones por Brujería.
En Dinamarca. En ella En Suiza, los Protestantes ejecutaron a más de 10000 Brujas desde la Reforma Protestante hasta (1782). En Vaud, Suiza el número de ejecuciones por Brujería superó las 3000. En (1572) los Calvinistas (Protestantes) ahorcaron en Gorkum, Suiza, a 19 Sacerdotes Católicos y Religiosos a causa de su fe. Once mártires eran frailes menores de la Observancia, entre ellos se contaban San Nicolás Pieck, Guardián del Convento de Gorkum y San Jerónimo Weerden, su Vicario. Junto con ellos fueron ejecutados Juan Van Oosterwyk, Canónigo Regular de San Agustín, los Sacerdotes Diocesanos Leonardo Vechel, Nicolás Janssen y Godofredo Van Fuynen.
En (1536) fue ejecutado Juan de Leiden, que había participado en el levantamiento de Münster, Alemania y se había autoproclamado “Príncipe del Reino de Sion”. En (1566), en Holanda, los Calvinistas participaron en la campaña de destrucción de Imágenes Religiosas. El Protestante Kerroux, en el Tomo II de su “Compendio de la Historia de Holanda”, cuenta las torturas que los Católicos padecieron: “En las Provincias de Brabante y Flandes, los llamados “Mendigos” (“Gueux”) derribaron, en menos de 5 días, más de 400 Iglesias y Catedrales; cometiendo tales atrocidades contra Sacerdotes, Religiosos y Feligreses Católicos y de la Catedral de Amberes, con sus inmensas riquezas artísticas, quedó sólo con las paredes desnudas, el tejado y las columnas. Hasta los mismos muertos fueron desenterrados y robados”.
En Orthez, Francia, fue degollada toda la población católica que allí había, en número de 3000 personas. En (1562), los Calvinistas dieron muerte a 4000 Sacerdotes Católicos y Religiosos, devastaron 20000 Iglesias y 90 hospitales. Las Comunidades Calvinistas de París, Orleans, Ruan, Lyon y Angey, decretaban pena de muerte a los Herejes. Los Monjes de la Abadía de San Bernardo, en Bremen, Alemania, fueron desollados, se les hecho sal en la carne viva y después fueron colgados del campanario por turbas protestantes en el s. XVI.
En la Alemania Luterana (Protestante), los Anabaptistas (Bautistas) eran cosidos en sacos y echados en ríos, además de que se quemaron a más de 100000 Brujas. En Augsburgo, Alemania, el (18 de enero de 1537) el Consejo Municipal publicó un decreto donde se prohibía el Catolicismo y se les daba 8 días para que los Católicos abandonaran la ciudad, pasado ese término se envió a los soldados a perseguir a los que no aceptaron la nueva fe; se tomaron las Iglesias Católicas y los Monasterios se derruyeron las Estatuas y los Altares. Frankfurt emitió una ley parecida y la total suspensión del Catolicismo se extendió a toda Alemania.
La Caza de Brujas en la Alemania Luterana (Protestante) se dio con mayor profusión e intensidad que en los Países Católicos. Un solo juez en Alemania, quemó en 16 años a 800 Brujas (un promedio de 50 personas al año). El número total de las personas condenadas a la Hoguera bajo este cargo en el s. XVII, en Alemania, ha sido calculado en más de 100000. En Osnabrück, Alemania en (1583), 121 personas fueron quemadas en 3 meses. En Wolfenbuttenl, Alemania en (1593) hasta 10 Brujas fueron quemadas en un solo día.
En el s. XVII, en Neisse, Alemania fueron ejecutadas, en un período de 9 años, 1000 Brujas, entre ellas varias niñas de 2 a 4 años. En Wuzburg, Alemania, entre (1623) y( 1631), perecieron en la Hoguera 900 personas de ambos sexos por Brujería. En Bamberg, Alemania, hubo 600 personas torturadas y ejecutadas por Brujería. En Mecklemburgo, Alemania, hubo 4000 juicios por Brujería, que causaron unas 2000 ejecuciones. En Fürtspropei de Ellwangen, Alemania fueron ejecutadas 400 personas sólo entre (1611) y (1618).
En Sajonia, Alemania, la Blasfemia era castigada con la pena de muerte. En Leiphein, Alemania, el (4 de Abril de 1525) 3000 Campesinos guiados por un Ex-Sacerdote Católico tomaron la ciudad, saquearon la Iglesia Católica y asesinaron a Católicos. Anna Schnidenwind, nacida Anna Trutt fue una de las últimas Brujas de Alemania en ser ajusticiada públicamente. Fue quemada en la Hoguera el (24 de abril de 1751) en Endingen am Kaiserstuhl en Brisgovia, Alemania tras su estrangulación previa. La campesina de 63 años fue acusada de “Pacto con el Demonio” y “provocar un incendio” (incendio de Endingen el 7 de marzo de 1751, que probablemente provocó al ahumar comida). Hasta la década de (1970) se vendían en las farmacias de Lüneburgerheide, Alemania remedios para espantar a las Brujas.
El último juicio por Brujería en Alemania fue en (1749) en Wurzburg, pero en Glarus, Suiza una niña fue ejecutada como Bruja en (1783). Inglaterra y Escocia (con un total calculado en 300000 víctimas), e incluso las Colonias de América, quemaban Brujas alegremente tras unos preliminares de repugnante crueldad, y Sir William Blackstone dictaba una ley en el sentido de que “negar la posibilidad, mejor dicho, la existencia real de la brujería es al mismo tiempo contradecir rotundamente la palabra revelada de Dios”. Al parecer la última Bruja ejecutada fue Anna Göldin, colgada en Glarus, Suiza, en (junio 17 de 1782). La razón de su condena fue que una de las pequeñas de su patrón, Anne-Migeli, de 8 años, habría encontrado agujas y objetos punzantes dentro de su comida. Finalmente, la niña cayó enferma tras hallar repetidamente cuerpos extraños en su leche y su pan. Ante la imposibilidad de explicar el fenómeno, Anna Göldin fue denunciada y arrestada. Sometida a tortura para que aceptara “sus pactos con el Diablo”, Anna Göldin terminó por reconocer los hechos que se le imputaban.
La Intolerancia Religiosa y las Cazas de Brujas no fueron ajenas a las Colonias Inglesas en América. En EUA, el registro más antiguo de una condena a muerte por Homosexualidad (Sodomía) se ubica en Saint Augustine, Florida, en (1566), cuando un hombre fue ejecutado por el Ejército. EUA mantuvo la pena de muerte para los “Sodomitas” convictos hasta aproximadamente (1779), cuando el Presidente y filósofo estadounidense Thomas Jefferson propuso que el Estado de Virginia remplazara la pena de muerte por tal crimen y la remplazara con la castración. En (1644) en Massachusetts, EUA se ordenó el destierro de todos los Anabaptistas (Bautistas). En el año (1656) se empezó a perseguir y encerrar a los Cuáqueros, incluso en Nueva Holanda, EUA. En (1647), se asesinó a la primera Bruja en EUA, una ciudadana de Hartford, Connecticut. En (1648) Margaret Jones, en Massachusetts, EUA, la acusaron y ejecutaron en la Horca por Brujería tras la muerte de varios pacientes suyos. Se dedicaba a la medicina, y en (1662) la cifra ascendía a 14 mujeres ahorcadas en total.
En la Ciudad de Salem, Nueva Inglaterra, EUA (a 25 km de Boston, EUA), 400 mujeres fueron acusadas de practicar Brujería, de las cuales 20 fueron degolladas, 150 encarceladas y las demás ardieron como antorchas iluminando el rostro de sus verdugos. En esta ciudad de EUA, alcanzó gran celebridad el caso de las “Brujas de Salem” (1692), que se saldó con la ejecución de 25 personas, en su mayoría mujeres. Este caso fue llevado al teatro por el dramaturgo estadounidense Arthur Miller, en su obra “Las Brujas de Salem” (1957).
El Saqueo Protestante como Agente de la Revolución Religiosa y Política:
a). Hillaire Belloc:
Durante (1536-1540) se suscitó un cambio. La tentación de saquear bienes de la Iglesia Católica y el hábito de hacerlo habían aparecido y estaban creciendo. Esto creó con rapidez un interés personal para promover cambios en el Cristianismo. Los que atacaron a la Doctrina Católica, por ejemplo, el Celibato en las Órdenes Monásticas, les abrieron la puerta a los Príncipes para tomar los cuantiosos bienes de la Iglesia Católica. Las propiedades de los Conventos y Monasterios fueron saqueados en grandes cantidades en muchas partes de la Cristiandad, en Suecia (en 1529 fue introducida la Reforma Protestante por el Rey Gustavo I Vasa), Dinamarca (en 1536 fue introducida la Reforma Protestante por el Rey Cristián III), Noruega (en 1539 fue introducida la Reforma Protestante por el Rey Cristián III), Islandia (en 1550 fue introducida la Reforma Protestante), Finlandia (en 1527 fue introducida por un Canónigo Finés de Åbo en 1527 la Reforma Protestante. El Obispo Miguel Agrícola tradujo en 1548 el Nuevo Testamento al finés, convirtiéndose en el primer testimonio escrito de esta lengua, aunque la lengua oficial y de la sociedad culta siguió siendo el sueco), Estonia (en 1524 fue introducida la Reforma Protestante por la Orden Teutónica), Letonia, Lituania, Inglaterra, Holanda, Alemania, Suiza y Francia. Los bienes de los Hospitales, Colegios, Escuelas, Gremios, no fueron incautados en su totalidad. Sin embargo, un cambio económico de esa magnitud en tan corto tiempo, es algo que la civilización no ha vuelto a ver. Los nuevos aventureros y los aristócratas, que de la noche a la mañana se habían enriquecido, consideraron que el regreso de la Iglesia Católica representaba una amenaza para sus inmensas nuevas fortunas. (Hillaire Belloc, 9-l0).
b). Will Durant:
Las ciudades se encontraron con un Protestantismo muy rentable, a cambio de la distorsión teológica, ellos escaparon de los impuestos y las cortes episcopales, y se podían apropiar con tranquilidad de las tierras y propiedades de la Iglesia. Los Príncipes no solo se consideraban “Señores Temporales”, sino también “Espirituales”, de esta manera, toda la riqueza de la Iglesia Católica podía considerarse suya. Los Príncipes simpatizantes del Movimiento Luterano clausuraron todos los Monasterios en sus territorios excepto algunos en los que sus internos habían abrazado el Protestantismo.(Will Durant, 438-439).
c). Henri Daniel-Rops:
Desde el principio, la Rebelión Religiosa y Política de Martín Lutero desató la Avaricia de los Gobernantes. Los Gobernantes Alemanes, los Monarcas Escandinavos y Enrique VIII de Inglaterra tomaron ventaja del rompimiento con el tutelaje papal, apropiándose tanto de la riqueza como del control de la Iglesias Católicas respectivas. (Henri Daniel-Rops, 309-310).
Escocia e Inglaterra:
Los “Grandes” Nobles Escoceses, respaldaron a la Revolución Religiosa (Reforma Protestante) ya que ésta les otorgó el poder de saquear a la Iglesia Católica y a la Monarquía al por mayor. (Belloc, 112). De la misma manera, la Reforma Protestante Inglesa (Anglicana) fue llevada a cabo, de forma principal, mediante el saqueo perpetrado desde los más altos nivel del poder político y económico.
La Erradicación Sistemática del Catolicismo:
Janssen nos relata acerca de la visión de algunos líderes de la Reforma Protestante, sobre este tema: Martín Lutero estaba complacido con la expulsión de los Católicos. Philipp Melanchthon estaba a favor de proceder en contra de los Católicos con Castigos Corporales. Huldrych Zwinglio sostenía que, en caso de necesidad, se debía aniquilar a los Obispos y Sacerdotes Católicos como un mandamiento de Dios. (Janssen, V, 290).
La Censura Protestante:
Los Protestantes no fueron los “Campeones de la Libertad de Expresión, la Libertad de Culto ni de la Libertad de Prensa”, como se nos quiere hacer creer. La prohibición de la Misa y el forzar a asistir al Culto Protestante por medio de las Leyes Civiles, son ejemplos de esta Intolerancia Religiosa respecto de la Libertad de Pensamiento y de Acción.
Desde el principio, la vida religiosa protestante estuvo influenciada por la desesperanzantecontradicción de que Martín Lutero, por un lado, impuso como un deber sagrado en cada individuo, en todos los asuntos de fe, dejar a un lado la autoridad sobre todo la de la Iglesia Católica y seguir su propio discernimiento;mientras que por el otro lado, los Teólogos Reformadores otorgaron más peso al poder de los Príncipes, sobre la religión, sus tierras y los individuos. Martín Lutero nunca trató de resolver esta contradicción. En la práctica, Martín Lutero estaba complacido de que el Príncipe tuviera el control supremo sobre la Religión, la Doctrina y la Iglesia, y con otorgarle el derecho y la obligación de sofocar cualquier credo que difiriera con el suyo. (Janssen, XIV, 230-231; citing Johann von Dollinger: Kirche und Kirchen, 1861, 52 ff.).
El cuerpo doctrinal de Philipp Melanchthon había sido satisfactorio por mucho tiempo en Sajonia, Alemania, pero a raíz de las controversias calvinistas, el Elector Augusto prohibió los trabajos de impresión. El control de la prensa, que Philipp Melanchthon había utilizado en contra de otros, ahora se le revertía. (Janssen, XIV, 506).
En las Ciudades y Países Protestantes, numerosos predicadores con gran celo y con la ayuda de las autoridades municipales se movilizaron para suprimir los escritos de las corrientes opositoras. Cuando Martín Lutero comenzó a escribir sus libros se decía, recordando a Frederick Staphyllus (1560), que “sería contrario a la libertad cristiana si los cristianos y la gente común no tuvieran la posibilidad de leer toda clase de libros”. Ahora, sin embargo, los Luteranos mismos estaban prohibiendo que se adquirieran y leyeran los libros de sus oponentes, miembros apostatas y de las sectas. (Janssen, XIV, 506-507).
Los Príncipes y Reyes Protestantes amaban y promovían la Censura, porque con ésta se acallaba la bien merecida denuncia en contra del robo de los bienes de la Iglesia Católica o de otros hechos de interés propio e incluso actos criminales. (Janssen, XIV, 507). La violación a las órdenes de censura, eran castigadas con severidad en todas partes. (Janssen, XIV, 234).
Tortura Protestante:
El teólogo protestante Meyfart, fue testigo de las torturas que más tarde describió. El ingenioso español y el astuto italiano se horrorizan ante estas bestialidades y brutalidades. En Roma, Italia no se acostumbra someter ni a un asesino, una persona incestuosa o a un adúltero a tortura por espacio de más de una hora, pero en Alemania, se mantiene la tortura por un día completo, día y noche, por 2 días, incluso 4 días, después de lo cual, todo vuelve a comenzar. Hay historias tan horribles y repugnantes que ningún hombre puede escucharlas sin estremecerse. (Janssen, XVI, 516-518, 521).
Meyfart nos ofrece otro ejemplo típico de cómo se trataba a los Anabaptistas: “En Augsburgo, en la primera mitad del año (1528), de manera 170 Anabaptistas (Bautistas) de ambos sexos, o bien fueron encarcelados o fueron desterrados por orden del Nuevo Consejo Popular. A algunos se les cortó la lengua”. (Janssen, V, 160).
Otras Ciudades Protestantes:
En Estrasburgo, los escritos católicos fueron prohibidos ya en (1524). El Consejo de Frankfurt, Alemania ejercía estricta censura. En (1532), en Rostock, Alemania, el impresor de los “Hermanos de la Vida en Común” fue enviado a prisión, ya que él acostumbraba publicar las desventajas del Protestantismo.(Janssen, XIV, 502).
Los Príncipes, al modo de la vieja moda bizantina, se consideraban a sí mismos “Teólogos”, de esta manera ejercían la Censura Religiosa y Política de forma directa. (Janssen, XIV, 233). Los casos, por supuesto, son múltiples, se han escogido los más ilustrativos en cuanto a la hostilidad protestante hacia la Libertad de Prensa.
Universidades Protestantes:
Por otro lado, el antagonismo también creció entre las Universidades Protestantes. Una reprochaba a otra ser promotora y fuente de falsa doctrina. Wittenberg, Alemania, en estos últimos tiempos considerada como “la cuna de la nueva revelación y de la recién espabilada Iglesia de Cristo”, en (1567) fue llamada “apestoso pozo del Diablo”. (Janssen, XIV, 231-232).
Conclusión:
La persecución, incluyendo la pena de muerte por “Herejía”, no es una exclusiva falta del Catolicismo. Con claridad es una falta protestante también y un punto ciego de la Edad Media, de modo similar al aborto en nuestros “civilizados” días. Además, es una mentira afirmar que el Protestantismo, en su presentación inicial, abogó por la Tolerancia. La evidencia presentada hasta el momento refuta este concepto más allá de cualquier duda razonable.