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viernes, 20 de marzo de 2015

Bailan bajo la lluvia

Se me ocurrió escribir algo así:

Una de las cosas más sorprendente de Amiel es que puede distinguir si le falta una cabra del rebaño, sin haber aprendido a contar. Amiel es considerado el mejor pastor de cabras de la aldea.  Bien sabe Amiel que las cosas no ocurren en vano, que detrás de cualquier evento está la mano de Dios. Inclusive puede hablar con El, lo hace después de tomar un divino caldo de setas.
Todo sucedía con parsimonia hasta que llegaron los tiempos secos, las nubes, si las había, por más oraciones que Amiel hacía, no soltaban la más mínima gota. Poco a poco los pastos se fueron acabando. Amiel con su ingenio, decide llevar al rebaño al pie de una montaña donde hay unos árboles y ayudar a sus cabras a subir a ellos, para que puedan comer de sus hojas. En el camino, ve unas matas y se aproxima a ellas, al entrar al matorral siente como su pie izquierdo se hunde en un material viscoso, pegajoso que se mete entre sus dedos, sin embargo Amiel no se enoja, al contrario, suelta una risa y habla como para que le escuchen las cabras: -También estas cosas nos pone el Señor en el camino, El sabe porqué hace las cosas -
Amiel continuó el camino y luego de cumplir su cometido de alimentar a sus cabras. Comenzó a pensar el porqué de la sequía, comienza a ver como el cielo se tiñe de colores del naranja al azul, ante tal puesta de sol, se olvida de la sequía,  ve aparecer las primeras estrellas, hasta que se multiplican en miles de miles, olvidándose también de el olor de su pie, agradece al Señor lo hermoso del cielo y la perfecta Creación .
Al amanecer lo despierta un aguacero, no sabe si es sueño, al darse cuenta que es real, lleno de alegría grita: -¡Bendito seas Dios mío!, ¡Alabado seas! -y con las lágrimas confundidas con la lluvia se limpia el pie con un poco de barro formado en un charco.

Y más de dos mil años después, la gente continúa pisando caca en tiempo de sequía. Actualmente, usan la pileta de la plaza mayor, donde juntan los excrementos de cada pueblo, y danzan encima de la pestilencia...lo hacen por temor a que no vuelva a llover nunca jamás...