Entiendase el concepto de dios en esta instancia en un sentido estrictamente de interpretación personal como el valor más alto que se le puede otorgar a cualquier cosa.
Buscarlo es la más grande herejía. Buscarlo con afan, con impetu y fuerza suprema, consiste en el mayor desvío posible. Buscarlo implica aceptar por todos los medios, que no está aqui, se encuentra fuera de nuestro alcance, entendimiento, tiempo-espacio, realidad, universo, dimensión.
Buscarlo sinceramente, es gritar a los cuatro vientos, que su concepto no tiene cabida en el ambito inmediato, y que por ello hace falta una revisión exhaustiva.
Buscarlo es aceptar que no esta aquí, y que por ella hace falta defenderle con diátribas filosóficas, que lejos de otorgar un camino más corto a su comprensión, empujan a forzadas conclusiones con tal de aceptar su existencia pasiva.
Buscarlo entonces, es pecado capital.
Por una humanidad libre.
La razón sobre la fe.