-Señor, si hay una manera lógica de hacerlo ¿Para qué va a cambiar el orden natural de los eventos?
-Soy Dios y actuó de manera errática y caprichosa, he dicho. Aunque no suena muy bien... desde hoy será "maneras misteriosas".
Quiero la Tierra y las Aguas antes que el Sol, la luna y todas las estrellas.
He dicho y así será. El balance gravitacional lo inventaré después, así que no molesta ahora.
-...Se hará según tu voluntad, mi Señor.
Pero... Y qué hacemos con las plantas antes del Sol?
-¡Ya hice la luz, para algo debe servir!
-Si, y la tierra y las aguas en tinieblas antes que ella, pero no alcanza con la luz: si no hay calor no hay agua líquida y además, la vida se congelaría. Es decir, es muy original la fotosíntesis en todas las formas de vida, pero sin líquido no hay transporte de nutrientes y sin calor se congelarán instantáneamente...
-Entonces no uses la fotosíntesis en los animales, que coman hierba. Y que no llueva (así no graniza).
Con eso bastará.
-...Pero, mi señor de los ejércitos: ¿Cómo explicamos con tu majestuosa bondad, la Cadena Alimentaria, donde animales se comen a otros animales?
-Eso es por el mal, de alguna manera, pongan eso. No mejor no pongan nada y que se lo imaginen.
-Entonces... ¿Es "el mal" lo que diseñó a los animales para que se coman a otros?
-No, no, el único diseñador acá soy yo. Nadie tiene el poder que yo tengo. Yo soy el único Creador.
-¿...Y entonces?
-Digan que fue la Creación que se corrompió. ¡Con eso les bastará!
-Pero... alguien tiene que diseñar cómo se corrompe, o deben imaginarse que fue producto del azar que los animales con dientes afilados y garras, visión estereoscópica e intestinos preparados para digerir las proteínas de la carne, sean los depredadores?
-Digan que comían pasto antes y que se aburrieron.
-Señor... ¿Y las plantas carnívoras?
-¡Es muy difícil armar una historia del paraíso con tantas preguntas!
Así no me puedo concentrar. Escondan las plantas carnívoras donde tarden mucho tiempo en encontrarlas. Para cuando las hallen, ya se habrán creído todo el resto.
Luzbel, por tus preguntas demuestras que no me quieres sin cuestionamientos, así que me has ofendido en lo más profundo de mi orgullo divino. Quedas desterrado al paraíso terrenal, de donde me ausento a veces y no puedo saber que hace la parejita de humanos.
Escuchad mis ángeles desnudos: De ahora en adelante, quiero que le echen la culpa de cualquier error a este sabelotodo.
-¡Será tu voluntad, Señor!
-Ya lo sabía, siempre lo supe.